jueves, 1 de octubre de 2015

El discípulo se encuentra con el maestro.


Mi añoranza fue encontrarme en esta vida con Dios. Me preguntaba por qué no viví en la época de Jesús, cuando era niña y joven me hacía estas preguntas trayendo conmigo este anhelo. Así es como en momentos muy aciagos de mi vida encuentro su presencia... la presencia de Swami me llega  a través de  un conocido amigo que hacía años no veía, me relata que venía de estar en la presencia de un gran maestro, —un Cristo me dijo, contándome con vehemencia el poder de este maestro; sentí una sensación de alegría indescriptible, quise saber todo y como podía sin viajar tan lejos, así  me parecía La India, estar con Él, saber más de Él.

En una nueva transición en mi vida,  mi fe comenzó a florecer creciendo como una primavera sin fin. He tenido momentos donde no sentí la presencia divina, por supuesto era yo quién no la sentía. Hace veintisiete años desde ese día de febrero de 1988 que Swami me acompaña, y sí, me guió en todos los hechos de mi vida, me dio indicaciones precisas para mi primer visita a India en el año 1998, en agosto, después de recibir en meditación por más de dos años el mensaje que tenía que viajar a  India y visitar a mi familia no entendía ya que toda mi familia de esta vida estaba en Argentina. Luego comprendí como mi vida se unía a esta India tan divina para mí, donde encontré a esta familia que debía visitar y sentirme parte de ella. Sentí que mi corazón se paraba con su partida, yo tampoco creí que mi maestro me dejara sin su presencia física. En 2013 llegué a Putaparthi  nuevamente, sin la presencia física de Baba, sentí gran temor de tener esa gran tristeza que viví con su partida... No pude entender pero me sentí alegre, feliz de haber vuelto a su casa así lo sentía yo, tenía pensado quedarme un mes, a pesar que no me sentía bien, que tenía un malestar constante que no entendía bien de donde provenía ya que no era usual en mí ese estado. Comencé a recibir el mensaje que debía irme y no volver a Putaparthi, no lo comprendía, así como no comprendía esas largas filas para mirar su tumba a quien visité dos veces sin sentir que el estuviese ahí, su materia podría ser, su espíritu no........................................................................

Pasaron casi dos años, y comienzo a recibir correos que me hablan del cuerpo sutil de Swami, en un comienzo dudé, y rápidamente sentí que su presencia estaba como siempre en mi corazón y en Mudenahalli... que alegría!!! tenía que contar a mis seres queridos sobre esta felicidad que no cabe aún en mi pecho. Así es como preparo primero mi viaje a México en el mes de julio a visitar a mi hijo que vive allí y es cuando Swami me pide que prepare este viaje a Mudenahalli, al encuentro de los jóvenes. Estoy preparando todo como el me lo pide y por lo tanto cada uno de aquellos que viajen con este grupo serán los que estén invitados por Baba. Escuchen en su corazón, Él los espera y para este tiempo en el que participaremos de este divino encuentro en su presencia sutil, Él arregla los tiempos de todos nosotros y el camino a seguir. Om Sri Sai Ram 


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